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Foto: Niños y niñas romaníes juegan en el exterior de su casa en un barrio pobre de Marsella, Francia, 2010. © Juan Pablo Gutiérrez

Te instamos a defender lo que los gobiernos no están defendiendo. Pide a la UE que tome medidas para poner fin a la discriminación a la que la comunidad romaní se enfrenta a diario.

Cada año, se obliga a miles de romaníes a dejar sus hogares. En muchos países, sus hijos son escolarizados en escuelas segregadas donde la calidad de la educación es inferior. Se les niega el trabajo y reciben una atención médica deficiente. Son víctimas de la violencia provocada por el odio y la policía suele dejarlos desprotegidos. Todo ello porque son romaníes.

Esto sucede porque los Estados Miembros de la UE no velan por el cumplimiento de la legislación europea contra la discriminación. En cambio, adoptan políticas discriminatorias dirigidas contra la población romaní o permiten que los actos discriminatorios sigan impunes. Se debe poner fin a esta situación ya. La Comisión Europea tiene la responsabilidad, la obligación y las herramientas para garantizar el cumplimiento de la legislación europea y luchar contra la discriminación y la violencia de la que la comunidad romaní es víctima.

Únete a nosotros para pedir a la comisaria europea Viviane Reding que tome medidas más contundentes para garantizar que los Estados miembros cumplen la legislación europea contra la discriminación y defienden los derechos humanos de todas las personas.

Se deben garantizar los derechos humanos con independencia de la etnia. Actúa para poner fin a la discriminación.

Firma esta petición...

Viviane Reding, comisaria europea de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía

La comunidad romaní de toda Europa —seis millones en la UE— es la minoría más numerosa y desfavorecida de la región.

A miles de romaníes se los obliga a vivir en asentamientos informales; se los desaloja por la fuerza de sus hogares y, cuando no se quedan sin un techo donde vivir, se los reasienta en condiciones inadecuadas. Cada año, miles de niños y niñas romaníes son segregados en escuelas que ofrecen una calidad educativa inferior. A muchos romaníes se les niega el acceso al trabajo y a una atención médica de calidad. Son víctimas de la violencia por motivos raciales y a menudo se quedan sin protección policial ni acceso a la justicia.

No se trata de una coincidencia. Es el resultado de la discriminación y el racismo generalizados de los que es víctima la comunidad romaní de toda Europa.

Muchos Estados Miembros de la UE no velan por el cumplimiento, ni en las políticas ni en la práctica, no ya de las normas internacionales de derechos humanos, sino de la legislación europea contra la discriminación. La Comisión Europea tiene la competencia, la responsabilidad y la obligación de garantizar el cumplimiento de esa legislación y luchar contra la discriminación que sufre la comunidad romaní.

La UE se enorgullece de basarse en los principios de la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Estas palabras continúan sonando falsas mientras a millones de romaníes se les niegan sus derechos humanos básicos a causa de la discriminación.

La insto a hacer uso de todas sus atribuciones, entre otras una supervisión legislativa rigurosa y la presión política, para garantizar el cumplimiento por parte de los Estados Miembros de la UE de la legislación europea contra la discriminación y defender la igualdad de derechos para todas las personas.